En Loja, la hermosa ciudad de Mercadillo, fresca y lozana en ese entonces, se vistió de gala en el año de 1749, cuando en su seno llegó al mundo un niño cuyo signo estaba escrito en letras de inmortalidad porque estaba designado a constituirse en parte de nuestra historia. Su hogar noble y respetado estuvo formado por don Pedro Javier Valdivieso y Doña María González de las Heras. La educación primaria de Bernardo corrió a cargo de preceptores particulares quienes con mística y dedicación encaminaron al niño por el primer sendero del  saber.  Más  tarde el real Colegio de San Fernando de Quito lo tiene como uno de sus más brillantes alumnos, finalmente, será la Universidad de San Marcos de Lima, la más célebre de la Colonia la que concede a Bernardo el título de Doctor en Derecho Canónigo y Teología.

Regresa luego a su ciudad natal en donde se dedica a buscar por todos  los medios de superación en la educacion de la niñez y juventud, sobre todo, anhelando una educación auténticamente democrática.

CONFERENCIA ALUSIVA A LA FUNDACION DEL COLEGIO

CONFERENCIA DEL 2DO AÑO DE BACHILLERATO TECNICO ESPECIALIDAD APLICACIONES INFORMATICAS

Las raíces históricas del colegio se remontan al año 1727 fecha en la cual, la educación en Loja colonial tuvo auge con el funcionamiento de dos centros educativos fundados y patrocinados por los  sacerdotes  José Fausto de la Cueva y Francisco Rodríguez, quienes junto con el presbítero Miguel de Valdivieso hicieron su donación económica respectiva para la adquisición de bienes a favor de la educación, es así que nace la escuela y colegio de Loja, que estuvieron regentados por los jesuitas y como Docentes tuvieron a los padres Manuel Mariaca, Vicente Rojas y Pedro Valdivieso.
En el año de 1767 se dio la expulsión de los Jesuitas, fueron cuarenta años de una floreciente educación en Loja, pero a partir de esa fecha los dos centros educativos, sufrieron un menoscabo de consideración que afectaba a su funcionamiento, ya que las bases económicas necesarias para su mantenimiento empezaron a tambalear debido a intereses mezquinos de malos lojanos. Pasados 15 años de la expulsión de los Jesuitas, la llamada Junta de Temporalidades, institución que administraba el patrimonio de los centros educativos, decidió apoderarse de las haciendas adquiridas gracias a las donaciones de los benefactores: De la Cueva, Rodríguez y Valdivieso, para venderlas en pública subasta, acto de apariencia legal que pretendía ocultar la infamia del hecho engendrado. Pero en ese tiempo cuando aparece la figura de Don Bernardo Valdivieso, quien en su calidad de  Regidor del Cabildo de Loja, se constituyó en defensor de la educación lojana y, por ende, de los bienes dejados por los benefactores Fausto de la Cueva, Francisco Rodríguez y Miguel Valdivieso
Don Bernardo Valdivieso muere el 24 de julio de 1805, otorgando en su testamento cuantiosos bienes para que continúe la obra educativa en Loja, pero hubieron sus herederos y familiares, quienes interesados en los bienes del donante se opusieron a tal causa, llegando incluso a lograr que el escribano que intervino en la parte legal del testamento; el doctor Manuel Ramírez, Albacea Fiduciario, sea calumniado, perseguido y desterrado por defender la correcta administración de los bienes donados.
Pero luego, el 19 de abril de 1812, en sesión solemne celebrada en la Sala Constitucional de Loja se acordó establecer la enseñanza pública en un ambiente de respeto a los fondos legados por don Bernardo Valdivieso; se trató también sobre el Programa de Enseñanza y de los maestros para el funcionamiento de la escuela y Colegio de Loja. Pero aun así no se podía consolidar el funcionamiento de las instituciones educativas, por ese motivo, en octubre de 1820 el Cabildo solicitó a la Corona Española conceda a esta ciudad de Loja cuatro religiosos Jesuitas para que se hagan cargo de las cátedras en el Colegio de Loja, ya que existía el peligro de que si no se restablecía el colegio y escuela, los bienes de don Bernardo podían adjudicarse al Seminario de Cuenca.

Fundación

Con la visita de El Libertador Simón Bolívar a Loja en 1823, tomo un nuevo rumbo el funcionamiento del Colegio. Con anterioridad, mediante decreto del 19 de octubre de 1822, el Libertador dictó el primer Reglamento del Colegio, encargando de su ejecución a la Municipalidad, sin desconocer la voluntad testamentaria de don Bernardo Valdivieso, oficialmente su funcionamiento parte del 22 de octubre de 1826, fecha en la que se considera su Fundación,  en la Iglesia de las Conceptas, con el nombre de San Bernardo, luego, desde el 5 de septiembre de 1902, nuestra institución toma la denominación de Bernardo Valdivieso en honor a su fundador y máximo protector de la educación lojana.
La sección nocturna de nuestro querido colegio nace por Acuerdo Ministerial 4066 del 11 de diciembre de 1964, ya que en ese tiempo, el denominado Colegio Nocturno Leones de Loja, fue anexado al Bernardo Valdivieso, constituyéndose así una alternativa de educación para amplios sectores populares, que por diversos motivos, laborales o sociales, no podían estudiar en horarios de la mañana o tarde.
En 1967, por decreto Nro. 098, expedido por la H. Asamblea Constituyente, es declarado Colegio Experimental, adquiriendo las prerrogativas legales pertinentes; sin embargo, la ausencia de sustento filosófico-educativo y teórico metodològico, para sostener un proceso de experimentación educativa, provocó la derogatoria de su carácter de experimental.
El 6 de noviembre de 1985, se restituye el carácter de Experimental, mediante Acuerdo Ministerial Nro. 945.
Compañeros, esta es una breve reseña histórica del colegio más antiguo de nuestro País, y uno de los más gloriosos ya que por sus aulas han pasado ilustres personajes de la historia ecuatoriana, quien no recuerda a Isidro Ayora, presidente del Ecuador, Benjamín Carrión, fundador de la Casa de  la Cultura, Matilde Hidaldo, la primera mujer médica en el Ecuador y la primera en ejercer el derecho al voto; y así podríamos dar muchos nombres más, ya que la lista es extensa
Compañeros,  este 22 de octubre, fecha en la cual nuestro querido colegio cumple 184 años de vida, sintámonos más orgullos que nunca de ser Bernardinos, llevemos este uniforme kaki con altivez por donde quiera que estemos, sabiendo que pertenecemos a un colegio que ha formado y seguirá formando e inculcando a hombres y mujeres los valores éticos en todas sus acciones; tratemos de engrandecer aun mas al colegio mediante nuestra forma de comportarnos dentro y fuera de él, por ultimo y para no cansarlos más queremos pedirles a todos aquellos que se sienten Bernardinos de corazón, un gran aplauso no para nosotros sino para nuestro querido colegio, que viva el Bernardo Valdivieso…

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